2026年7月18日 星期六

Los Creyentes en Cristo vs. La Medida de la Fe

 

Los Creyentes en Cristo vs. La Medida de la Fe

Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

2 Corintios 5:17 Por lo tanto, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, todas son hechas nuevas.

1 Corintios 6:17 Pero el que se une al Señor, un solo espíritu es con él.

Romanos 12:3 Por la gracia que me ha sido dada, les digo a cada uno de ustedes que no tengan un concepto de sí mismos más alto del que deben tener, sino que vean a cada uno con discernimiento y con la medida de fe que Dios le ha dado.

Hebreos 12:2 Y esta esperanza se extiende a Jesús, el autor y consumador de nuestra fe. Por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se sentó a la diestra del trono de Dios. 

Aspecto

Los Creyentes en Cristo

La Medida de la Fe

Significado

Por medio de la regeneración, los creyentes han sido trasladados de Adán a Cristo, han llegado a ser una nueva creación y están unidos al Señor como un solo espíritu, viviendo en la vida divina (Jn. 3:15–16; 1 Co. 15:22; 2 Co. 5:17; 1 Co. 6:17).

Dios ha repartido a cada creyente una medida de fe conforme a su crecimiento en vida, para que cada miembro funcione en el Cuerpo de Cristo (Ro. 12:3).

Razón

La salvación de Dios no consiste solamente en perdonar los pecados, sino en introducir al hombre en Cristo e impartirle Su vida eterna y divina.

Dios desea que los creyentes crezcan en vida y no permanezcan en la confianza natural; por ello aumenta la medida de fe según la madurez espiritual y la humildad.

Ilustración

El primer nacimiento nos da la vida natural; el segundo nacimiento nos da la vida divina, como un certificado de nacimiento espiritual.

La fe es como la capacidad de un recipiente. Cuanto más crece la vida, mayor es el recipiente y mayor la medida de fe que puede contener.

Explicación

El creyente nace primero en Adán y luego nace de nuevo en Cristo. El Espíritu da testimonio juntamente con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios, y hemos llegado a ser un solo espíritu con el Señor (Jn. 3:6–7; Ro. 8:16).

La calidad de la fe es la misma en todos los creyentes: es Cristo mismo. La cantidad o medida varía según el crecimiento en vida, la humildad y la obediencia.

Cómo se Produce la Fe

Cuando una persona oye a Cristo, le conoce, le aprecia y le valora, Cristo mismo llega a ser en ella la fe para creer en Él (He. 12:2).

La fe no es producida por el esfuerzo humano; Cristo es el Autor y Perfeccionador de la fe, quien continuamente aumenta su medida en nosotros.

Proceso

Oír a Cristo Contactar la Palabra viva El Espíritu imparte a Cristo en nosotrosNace la fe Regeneración Estar en Cristo.

Oír la palabra de fe Amar al Señor La fe opera Experimentar el suministro del Espíritu Crecer en vida Aumentar la medida de la fe.

Resultado

Llegar a ser una nueva creación, hijo de Dios, un solo espíritu con el Señor y vivir en la vida divina de Cristo.

Recibir una mayor responsabilidad espiritual, una experiencia más rica de Cristo y una función más amplia en el Cuerpo.

Propósito

Hacer de los creyentes miembros del Cuerpo de Cristo para expresar a Cristo y cumplir la economía eterna de Dios.

Capacitar a cada miembro para funcionar conforme a la medida que Dios le ha asignado, edificando el Cuerpo de Cristo.

Relación

Posición: Estar en Cristo es nuestra posición eterna en la vida divina.

Función: La medida de la fe es nuestra capacidad espiritual desarrollada por el crecimiento en vida.

Relación Intrínseca

La regeneración es el comienzo.

La medida de la fe es el resultado del crecimiento espiritual.

Fórmula Espiritual

Oír a Cristo Creer en Cristo Ser regenerado Estar en Cristo Ser un solo espíritu con Él.

Amar a Cristo La fe opera Obedecer al Espíritu Crecer en vida La fe aumenta.

Ejemplos Bíblicos

Nicodemo entrando en el reino mediante el nuevo nacimiento (Jn. 3); los creyentes de Corinto siendo un solo espíritu con el Señor (1 Co. 6:17).

Pablo creciendo hasta ser un apóstol maduro lleno de fe; Pedro cuya fe fue perfeccionada mediante sus fracasos y restauración.

Aplicación Práctica

Vivir diariamente en el espíritu, reconociendo que ya no estamos en Adán sino que somos una nueva creación en Cristo.

No compararse con otros; apreciar a Cristo, escuchar Su palabra, permanecer humildes y dejar que la vida crezca para que la fe aumente.

Principio de Vida

La posición proviene de la gracia, no de las obras.

La medida proviene de la vida, no de la capacidad natural.

Carga del Ministerio

Ayudar a los creyentes a comprender que ya no están en Adán, sino que son nuevas criaturas en Cristo.

Ayudar a los creyentes a buscar el crecimiento en vida y no los dones, la posición o la reputación externa.

Advertencia

Vivir según la vida natural impide expresar la vida divina de Cristo.

El orgullo, la autoexaltación y la autosuficiencia limitan el aumento de la medida de la fe (Fil. 2:2–3; Gá. 6:3).

Principio Espiritual

La posición precede al servicio.

La vida precede a la medida; la humildad precede al crecimiento.

Guía para Profetizar

No tratamos de llegar a ser cristianos; ya hemos sido trasladados de Adán a Cristo y somos un solo espíritu con Él.

La fe no es una confianza psicológica, sino Cristo mismo impartido en nosotros; cuanto más crece la vida, mayor es la medida de fe que Dios nos concede.

Resumen en una Frase

Los creyentes entran en Cristo mediante el segundo nacimiento y viven como una nueva creación en un solo espíritu con Él.

La fe es Cristo mismo impartido en nosotros, y su medida aumenta conforme crece la vida divina en nuestro interior.

Conclusión Final

Estar en Cristo es la posición eterna de todo creyente regenerado.

La medida de la fe es la expresión de la madurez espiritual. La posición es un regalo de la gracia; la medida crece por medio de la vida. Juntas permiten que cada creyente funcione para la edificación del Cuerpo de Cristo y el cumplimiento de la economía eterna de Dios.

Resumen de los Pasajes Bíblicos Relacionados

Estar en Cristo

Juan 3:3, 3:6–7, 3:15–16

1 Corintios 15:22

2 Corintios 5:17

1 Corintios 6:17

Romanos 8:16

El Origen y la Operación de la Fe

Hebreos 12:2

Romanos 10:17

Juan 1:1

Juan 5:39–40

Juan 6:63

Gálatas 3:2, 3:5

Gálatas 5:6

La Medida de la Fe

Romanos 12:3–8

Filipenses 2:2–3

Gálatas 6:3

1 Corintios 8:1–3

2 Pedro 3:18

Efesios 4:12–16

 

Secuencia Espiritual

1.      El hombre nace en Adán (1 Co. 15:22).

2.      Oye a Cristo (Ro. 10:17).

3.      Aprecia y valora a Cristo (He. 12:2).

4.      Cristo llega a ser la fe dentro de él (He. 12:2).

5.      Es regenerado con la vida divina (Jn. 3:6–7).

6.      Llega a ser una nueva creación en Cristo (2 Co. 5:17).

7.      Es un solo espíritu con el Señor (1 Co. 6:17).

8.      Vive en la vida divina (Ro. 8:16).

9.      Su amor por el Señor hace que la fe opere (Gá. 5:6).

10.    Crece en vida (2 P. 3:18).

11.    Dios aumenta su medida de fe (Ro. 12:3).

12.    Funciona conforme a su medida en el Cuerpo (Ro. 12:4–8).

13.    El Cuerpo de Cristo es edificado (Ef. 4:12–16).

Relación Espiritual Central

Regeneración
Estar en Cristo
Ser un solo espíritu con el Señor
Oír la palabra de fe
Amar a Cristo
La fe opera
Crecimiento en vida
Aumento de la medida de la fe
Funcionar en el Cuerpo
Edificación de la iglesia

Carga del Ministerio

  • El énfasis no es buscar una fe mayor, sino ganar más de Cristo.
  • El énfasis no es buscar una posición espiritual, sino crecer en la vida divina.
  • El énfasis no es exaltarnos a nosotros mismos, sino mantener una mente sobria dentro del Cuerpo.
  • Cristo es la fuente de la fe; la vida es la capacidad de la fe; el Cuerpo es la meta de la fe.
  • Cada aumento en la medida de la fe debe producir una función más rica para la edificación del Cuerpo de Cristo.

Conclusión Final

Estar en Cristo revela la posición eterna del creyente en la vida divina, mientras que la medida de la fe revela el grado de crecimiento y madurez del creyente en esa vida. La regeneración nos traslada de Adán a Cristo; al oír, apreciar y amar a Cristo, Él mismo llega a ser la fe viva dentro de nosotros. A medida que vivimos en el espíritu mezclado y crecemos en la vida divina, Dios amplía nuestra medida de fe, capacitando a cada miembro para funcionar conforme a la porción que Él le ha asignado. La meta suprema es la edificación del Cuerpo de Cristo, el cumplimiento de la economía eterna de Dios y la consumación de la Nueva Jerusalén.

 

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