Tratar con el adversario subjetivo vs. experimentar el poder
mortificador de la Palabra
La siguiente presentación integra la revelación bíblica, y
la carga espiritual expresada anteriormente. El punto central es que la guerra espiritual tiene un aspecto
objetivo y otro subjetivo: debemos resistir al enemigo exteriormente y,
al mismo tiempo, permitir que la Palabra, como espada del Espíritu, trate con
los elementos del enemigo que están dentro de nuestro ser.
1.
Tabla integrada de resumen
|
Aspecto |
Tratar
con el adversario subjetivo |
Experimentar
el poder mortificador de la Palabra |
|
Significado |
No solamente tratar con
Satanás como enemigo externo, sino también con el
adversario que opera dentro de nosotros mediante elementos que han sido
inyectados en nuestro ser natural: especialmente el yo, la vida natural, los pensamientos, emociones y opiniones naturales. |
Permitir que la
Palabra de Dios, como espada del Espíritu, entre subjetivamente en nuestro
ser y dé muerte a los elementos que están en contra de Dios y que dan terreno
al enemigo. |
|
Razón |
Satanás no es solamente un enemigo
exterior, sino también un adversario que puede
operar por medio de cosas que están dentro de nosotros. El adversario
interior puede ser más difícil de tratar que los ataques exteriores. |
Puesto que los
elementos del enemigo han sido inyectados en el ser humano, no basta con
resistir los ataques exteriores; la Palabra debe ser aplicada interiormente
para tratar con esos elementos. |
|
Ilustración |
Un ejército enemigo fuera de una ciudad y un agente
enemigo dentro de ella. El ejército exterior es visible, pero el enemigo
interior es más sutil y difícil de detectar. |
Un bisturí espiritual. La Palabra no solamente nos defiende desde
fuera; penetra en nuestro ser interior y elimina el “mal” espiritual
producido por los elementos del enemigo. |
|
Explicación |
El enemigo es
objetivo fuera de nosotros, pero el adversario llega a ser subjetivo dentro
de nosotros. A medida que crecemos espiritualmente descubrimos que el yo es uno de los enemigos más serios
en nuestra experiencia espiritual. |
Efesios 6:17 habla de “la espada del Espíritu, el cual Espíritu es la
palabra de Dios”. La Palabra llega a ser un arma cuando el Espíritu la hace
viva y la aplica a nuestra situación presente. |
|
Efecto |
El yo, la vida
natural, la justicia propia, la autocompasión, la confianza en uno mismo, el
amor propio y la autoafirmación son expuestos y tratados, de modo que el
enemigo tenga menos terreno dentro de nosotros. |
Los elementos
naturales que se oponen a Dios son puestos a muerte, permitiendo que la vida
de Cristo gane más terreno en nosotros y sea expresada por medio de nosotros. |
|
Propósito |
Quitar el
terreno y la fortaleza interior del enemigo; no destruir nuestra personalidad, sino negar el yo y permitir que Cristo reemplace al yo como
nuestro centro. |
Dar a Cristo
más terreno dentro de nosotros. La mortificación no es el objetivo final; es para vida, para que la vida de
Cristo pueda manifestarse. |
|
Relación mutua |
Debido a que
existe un adversario interior, necesitamos un trato subjetivo con él. |
Debido a que el
adversario interior debe ser tratado, necesitamos la aplicación subjetiva de
la Palabra como espada del Espíritu. |
|
Ejemplo |
Alguien dice
algo que nos hiere. Exteriormente parece que el problema son las palabras de
esa persona; pero interiormente reaccionamos inmediatamente con
resentimiento, autocompasión, justicia propia o deseo de represalia. El
problema más profundo es el yo. |
Traemos la
situación delante del Señor y permitimos que Su Palabra opere en nosotros:
“Amad a vuestros enemigos”, “Haced todo sin murmuraciones”, etc. La Palabra
da muerte a la justicia propia, la autocompasión y la represalia. |
|
Aplicación |
Cuando experimentamos
tentación, irritación o conflicto, en vez de preguntar solamente: “¿Quién está equivocado?”,
preguntamos: “Señor, ¿qué parte de mi
ser está dando terreno al enemigo?” |
Leer la Biblia no solamente para obtener
conocimiento, sino para permitir que el Espíritu
aplique la Palabra a nuestros pensamientos, emociones, voluntad y reacciones. |
|
Práctica espiritual |
Reconocer el yo → recibir la luz → confesar
la reacción interior → aceptar la cruz → no dar terreno al enemigo. |
Contactar la Palabra → el Espíritu hace viva la Palabra → la Palabra expone → la
Palabra da muerte al elemento natural → la
vida de Cristo gana más terreno. |
|
Dirección de la guerra |
Tratar con el terreno interior del enemigo. |
Ejercitar la espada del Espíritu, que es la Palabra de
Dios. |
|
Error frecuente |
Pensar en
Satanás solamente como un enemigo exterior, sin reconocer que el yo y la vida
natural pueden convertirse en una vía interior para la actividad del enemigo. |
Tratar la
Biblia simplemente como doctrina, información o consuelo, sin permitir que la
Palabra llegue a ser la espada viva del Espíritu en nuestra experiencia. |
|
Carga ministerial |
Necesitamos
avanzar de tratar solamente con el enemigo en nuestras circunstancias a
tratar con el yo dentro de nosotros.
La guerra espiritual muchas veces no consiste en vencer a otra persona, sino
en impedir que el yo gobierne. |
Necesitamos que
la Palabra llegue a ser más que conocimiento bíblico objetivo. Debe
convertirse en la Palabra viva
aplicada por el Espíritu, operando dentro de nosotros como poder
mortificador. |
|
Dirección para profetizar |
“Hermanos y
hermanas, la guerra espiritual no consiste solamente en resistir al enemigo
exteriormente; también consiste en no permitir que el yo reine
interiormente.” |
“Señor, haz que
Tu Palabra sea la espada del Espíritu en mi experiencia. No permitas que Tu
Palabra permanezca solamente como doctrina en mi mente; permite que entre en
mi ser y dé muerte a todo lo que es contrario a Ti.” |
|
Conclusión |
El enemigo exterior debe ser resistido; el adversario
interior debe ser tratado. Cuanto más crecemos espiritualmente, más comprendemos
cuán serio es el yo como enemigo de Cristo. |
El poder mortificador de la Palabra es un medio crucial
para tratar con el adversario interior. El Espíritu usa la Palabra como espada para
dar muerte a los elementos del enemigo y abrir camino para la vida de Cristo. |
|
Pasajes clave |
Ef. 6:11–13, 16; Ro. 7:23;
Gá. 2:20; Mt. 16:24; Ro. 8:13; 1 P. 5:8–9 |
Ef. 6:17; He. 4:12; 2 Co.
3:6; Jn. 6:63; Sal. 119:105; Ef. 5:26; Ap. 1:16; 19:15, 21 |
2.
Orden espiritual
El orden espiritual puede resumirse así:
El enemigo
exterior
↓
El adversario interior
↓
El yo llega a ser un enemigo
interior importante
↓
La Palabra entra en nuestro
ser
↓
El Espíritu hace viva la Palabra
↓
La Palabra llega a ser la
espada del Espíritu
↓
Los elementos naturales son
puestos a muerte
↓
Cristo gana más terreno
↓
Cristo es expresado por
medio de nosotros
↓
Permanecemos firmes en
victoria en la guerra espiritual
Principio
fundamental
El enemigo
exterior requiere resistencia; los elementos del enemigo que están dentro de
nosotros requieren el poder mortificador de la Palabra.
La finalidad de esta mortificación no es destruir nuestra persona ni nuestra alma, sino poner fin a los elementos naturales que se oponen a la
economía de Dios y obstaculizan la vida de Cristo.
Esto corresponde a 2 Corintios 4:10–12, donde Pablo
habla de llevar siempre en el cuerpo la muerte de Jesús para que también la vida de Jesús se manifieste.
Por tanto:
La mortificación
es para vida.
La terminación es para resurrección.
El trato con el yo es para el aumento de Cristo.
3.
Contraste central
|
Resistir
al enemigo exterior |
Experimentar
la mortificación de la Palabra |
|
Aspecto
objetivo |
Aspecto
subjetivo |
|
Enemigo
exterior |
Elementos del
enemigo interior |
|
Resistir |
Dar muerte |
|
Permanecer
firmes |
Permitir que la
Palabra opere |
|
Vestirse de
toda la armadura |
Ejercitar la
espada |
|
Tratar con el
ataque de Satanás |
Tratar con los
elementos de Satanás |
|
Guerra exterior |
Guerra interior |
|
“No deis lugar
al enemigo” |
“No permitáis
que el yo reine” |
|
El enemigo es
resistido exteriormente |
El terreno
interior del enemigo es eliminado |
|
Nosotros
permanecemos firmes |
Cristo gana
terreno |
|
La resistencia preserva nuestra posición |
La mortificación elimina el obstáculo interior para que
Cristo viva |
La realización espiritual más profunda es:
El enemigo más
difícil muchas veces no es el Satanás que podemos
reconocer exteriormente, sino el yo que está dentro de
nosotros y que puede cooperar con el enemigo.
4.
Conclusión final
La Biblia presenta la guerra espiritual como algo mucho
más profundo que simplemente resistir a un Satanás externo. Satanás es
objetivamente el enemigo, pero debido a que sus elementos han entrado en el ser
natural caído del hombre, también puede operar como un adversario interior, por medio del yo, la vida natural, los
pensamientos, las emociones y las opiniones naturales.
Por eso Efesios 6:17 es crucial: la espada es “la espada del Espíritu”, y esta
espada es la Palabra de Dios. Cuando el Espíritu hace que la Palabra sea viva y
operativa, ella penetra en nuestro ser interior, expone lo que es contrario a
Dios y da muerte a los elementos del enemigo que están dentro de nosotros.
Esta obra de mortificación no tiene un propósito
meramente negativo. Es para liberar y
manifestar la vida de Cristo.
Por tanto:
Exteriormente
resistimos a Satanás; interiormente permitimos que el Espíritu, mediante la
Palabra, trate con el yo y dé muerte a los elementos del enemigo. Por medio de
estos dos aspectos de la guerra espiritual, Cristo gana terreno, el yo pierde
su posición de gobierno y la victoria de Cristo se manifiesta en nosotros y por
medio de nosotros.
5.
Una frase de resumen
Resistimos al
enemigo exterior permaneciendo firmes en toda la armadura de Dios, pero vencemos
al adversario interior permitiendo que el Espíritu use la Palabra como espada
para dar muerte a los elementos del yo, a fin de que Cristo gane terreno y sea
expresado por medio de nosotros.
*Consulte el tema general
de la capacitación de verano de abril de 2026: Creyentes, Parte cinco: Piedras
vivas y ovejas
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