El molde de la muerte de Cristo vs. Ser conformados a la forma de este
molde—De la experiencia de Cristo
a la experiencia de los creyentes
Basándose en pasajes relevantes del Nuevo Testamento y en la
responsabilidad del ministerio de ser «el modelo de la muerte de Cristo» y
«formados según su forma», se establece una comparación integral entre ambos.
La idea central no es considerar la muerte
de Cristo simplemente como un acontecimiento histórico en la cruz, sino como un modelo de vida, y cómo los creyentes son moldeados
diariamente a este modelo mediante la vida resucitada.
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Aspecto espiritual |
El molde de la muerte de Cristo |
Ser conformados a la forma de este molde |
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Significado central |
Cristo vivió en
la tierra una vida crucificada, poniendo continuamente a muerte Su vida
humana natural para poder vivir por la vida divina y expresar a Dios. |
Dios nos ha
puesto en la esfera y experiencia de la muerte de Cristo para que, día tras
día, seamos conformados a la forma de Su muerte, muriendo a nuestra vida
natural y viviendo por la vida de Dios. |
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Base bíblica |
Juan 6:57a; Juan
10:10b–11, 17; Filipenses 3:10. |
Romanos 6:3–4, 6; Romanos
8:28–29; Gálatas 2:20; 2 Corintios 4:10–12; Filipenses 3:10. |
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¿Qué es “el molde”? |
Toda la vida
humana de Cristo en la tierra llegó a ser un “molde” de morir y vivir: morir
a Sí mismo, a la vida natural y a la vieja creación, y vivir para el Padre en
la vida divina. |
Los creyentes
no inventan una manera de sufrir ni practican una disciplina de sí mismos;
más bien, Dios nos pone en el molde de la muerte de Cristo para que nuestro
vivir tome la forma de este molde. |
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Principio del vivir de Cristo |
Siempre muriendo, pero siempre viviendo. Por medio de
la muerte, la vida divina fue liberada y expresada. |
Siendo puestos a muerte diariamente, pero viviendo
diariamente. Al ser conformados a la muerte de Cristo, la vida
divina es liberada y ministrada. |
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Objeto de la muerte |
La vida humana
natural y los elementos de la vieja creación. |
Nuestro hombre
natural, el viejo hombre, el yo, la vida del alma y todo lo que no se origina
en Dios. |
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Medio para vivir |
Cristo vivió
por la vida divina; la vida divina que estaba en Él fue expresada mediante Su
vivir crucificado. |
Vivimos por la
vida de resurrección y el poder de resurrección de Cristo, no por la fuerza
ni por el mejoramiento de nuestra vida natural. |
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Relación entre muerte y vida |
La muerte no es la meta; la liberación de la vida es el
resultado. La muerte de Cristo liberó la vida divina. |
Poner a muerte la vida natural → la vida divina es liberada → Cristo es vivido. |
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Significado de “siempre muriendo” |
Mientras Cristo
vivía, también estaba muriendo continuamente: a la vieja creación, para poder
vivir en la nueva creación. Esto está relacionado con ser conformados a “Su muerte”
en
Filipenses 3:10. |
En nuestro
vivir diario, la vida natural es restringida, tratada y puesta a muerte para
que podamos vivir cada vez más en la vida de resurrección de Cristo. |
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Lugar de la cruz |
La cruz no fue
solamente un acontecimiento histórico; llegó a ser el principio del vivir de
Cristo: por medio de la muerte, la vida es liberada. |
La cruz llega a
ser nuestro camino diario de vivir, capacitándonos para experimentar ser
conformados a la muerte de Cristo y vivir en resurrección. |
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Ilustración del molde |
La muerte de
Cristo es un “molde” que ya ha sido formado. |
Así como se
pone una masa en un molde para pastel y gradualmente toma su forma, nosotros
somos puestos en el molde de la muerte de Cristo y somos gradualmente
conformados a su forma. |
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Obra de Dios |
Dios efectuó la
redención en Cristo y llevó a Cristo a través de la muerte a la resurrección,
haciéndolo la fuente de vida. |
Dios nos pone
en el molde de la muerte de Cristo y, por medio de las circunstancias, la
cruz y la obra de vida, nos conforma a la forma de Cristo. |
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Elemento de tiempo |
La vida
terrenal de Cristo formó este molde de muerte, alcanzando su consumación en
la cruz. |
Esta
conformación es una experiencia día
tras día, durante toda nuestra vida. |
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Función de las circunstancias |
Cristo experimentó
oposición, limitaciones, persecución y circunstancias humanas en la tierra,
pero continuó viviendo para el Padre. |
Las
circunstancias de Romanos 8:28–29 son usadas por Dios para conformarnos a la
imagen de Su Hijo; las circunstancias nos presionan dentro del molde de la
muerte de Cristo. |
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Resultado en cuanto al hombre natural |
Cristo no tenía
pecado, pero tampoco actuó independientemente conforme a Su vida humana
natural; continuamente vivió por la vida del Padre y buscó la voluntad del
Padre. |
El hombre natural
es tratado, el viejo hombre es crucificado y el yo es negado y puesto a un
lado—2
Corintios 4:16; Romanos 6:6; Mateo 16:24. |
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El asunto del yo |
Cristo no tenía
un yo pecaminoso, pero no actuó independientemente de Sí mismo; buscó la
voluntad del Padre. |
“Ya no vivo yo,
mas vive Cristo” llega a ser una realidad práctica en nuestro vivir—Gálatas 2:20. |
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Vida humana |
El vivir humano
de Cristo estuvo bajo la operación de la cruz para que la vida divina pudiera
ser liberada por medio de Él. |
Morimos a la
vida humana para que la vida de Dios pueda ser liberada y vivida por medio de
nosotros. |
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Función de la resurrección |
Por medio de la
resurrección, Cristo entró en una esfera de vida más elevada y plena y llegó
a ser el Espíritu vivificante. |
Somos
conformados a Su muerte mediante el poder de la resurrección de Cristo; no morimos por nuestra propia fuerza, sino que
experimentamos la muerte mediante la vida de resurrección. |
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Fórmula espiritual |
La muerte de Cristo → liberación de la vida divina → vivir a Dios → expresar
al Padre. |
Vida natural puesta a muerte → vida divina liberada → vivir a Cristo → expresar
a Dios. |
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Liberación de la vida |
Juan 10:10b–11: Cristo vino para que tengamos vida y la tengamos en
abundancia; mediante el hecho de poner Su vida, Él liberó la vida. |
Juan 12:24–25; 2 Corintios
4:12: al ser conformados a Su muerte, la vida de
Cristo es manifestada en nosotros y suministrada a otros. |
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Dispensación de vida |
Cristo fue como
un grano de trigo que cae en la tierra y muere, liberando así la vida para
producir muchos granos—Juan 12:24. |
Al morir con
Cristo, permitimos que Su vida fluya de nosotros para suministrar y dispensar
vida a otros. |
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Multiplicación de vida |
Un grano muere
y produce muchos granos. |
Al ser
conformados a la muerte de Cristo, llegamos a ser un canal para la
multiplicación de la vida; nuestra muerte llega a ser un medio por el cual
otros reciben vida. |
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Glorificar a Dios |
Mediante la
cruz Cristo glorificó al Padre: “Padre, glorifica Tu nombre”—Juan 12:28. |
Cuanto más
somos conformados a la muerte de Cristo, más la vida divina es expresada por
medio de nosotros y más el Padre es glorificado—Juan 13:31. |
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Atraer a las personas |
Cristo fue
levantado y, por medio de la cruz, atrajo a todos a Sí mismo—Juan 12:32. |
Cuando vivimos
en la muerte de Cristo, la fragancia y expresión de la vida de Cristo salen
de nosotros, haciéndonos como un “imán” que atrae a las personas a Cristo. |
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Vida del alma |
Cristo entregó
Su vida del alma por la voluntad de Dios. |
Al morir con
Cristo, nuestra vida del alma es tratada y salvada para vida eterna—Juan 12:25. |
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Relación con el mundo |
Por medio de la
cruz Cristo trató con el mundo, y el príncipe de este mundo fue juzgado—Juan 12:31. |
Al ser
conformados a la muerte de Cristo, ya no somos poseídos por el sistema del
mundo y, en Cristo, experimentamos victoria sobre el mundo. |
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Relación con Satanás |
Por medio de la
muerte Cristo destruyó al diablo, quien tiene el imperio de la muerte—Hebreos
2:14. |
Al experimentar
la muerte y la resurrección de Cristo, participamos de Su victoria y, en nuestra
experiencia práctica, derrotamos la obra de Satanás. |
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Resultado final |
Mediante la
muerte y la resurrección, Cristo llegó a ser la fuente de vida, haciendo
posible que la vida de Dios sea dispensada en los creyentes. |
Al ser
conformados a Su muerte, la vida de Cristo fluye de nosotros para suministrar
a otros, resultando en la edificación del Cuerpo de Cristo. |
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En una frase |
La muerte de Cristo es un molde de vida. |
El vivir del creyente debe ser conformado a la forma de
esta muerte. |
Una
secuencia espiritual más profunda
Estos dos aspectos no son dos asuntos separados; más
bien, constituyen una sola experiencia completa de vida:
Cristo
experimenta la muerte
↓
Se forma el “molde de la
muerte de Cristo”
↓
Dios nos pone en este molde
↓
Circunstancias + cruz + obra del Espíritu
↓
El hombre natural es puesto
a muerte / el viejo hombre es crucificado / el yo es negado
↓
Opera la vida de
resurrección de Cristo
↓
La vida divina es liberada
↓
Somos
conformados a la muerte de Cristo
↓
La vida de Cristo fluye de
nuestro interior
↓
La vida es dispensada,
multiplicada y suministrada
↓
El Padre es glorificado, las
personas son atraídas a Cristo y la vida del alma es salvada
↓
El mundo es vencido y
Satanás es derrotado
↓
El Cuerpo de Cristo es
edificado
Fórmula
espiritual
Ser conformados a
la muerte de Cristo ≠ sufrir pasivamente ni
suprimirnos a nosotros mismos.
Ser conformados a la muerte de Cristo = la vida natural es puesta a muerte → la vida de resurrección es liberada → Cristo es expresado.
Las
cinco transiciones más importantes de “morir y vivir”
|
De |
A |
|
Vida natural |
Vida divina |
|
Viejo hombre |
Nuevo hombre |
|
Yo |
Cristo |
|
Vida del alma del yo |
Cristo en la
vida eterna |
|
Vivir para nosotros mismos |
Vivir para
Dios, vivir a Dios y expresar a Dios |
Por lo tanto, el asunto central del molde de la muerte de Cristo no es la muerte misma, sino:
Por medio de la
muerte, la vida es liberada; por medio de la vida, Cristo es expresado; por medio
de la expresión, el Padre es glorificado.
Esto también conecta Juan 12:24, acerca de un grano de trigo, con 2
Corintios 4:10–12, acerca de “llevando siempre en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la
vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo”:
Un grano de trigo cae en la
tierra y muere
→ la vida es
liberada
→ se producen muchos granos
→ la vida de Cristo es
dispensada
→ el Cuerpo de
Cristo es edificado.
Una
frase de resumen para profetizar
La muerte de
Cristo es el molde de vida en el cual debemos entrar y al cual debemos ser
conformados; no morimos por nuestra propia fuerza, sino mediante el poder de la resurrección de Cristo, permitiendo
que el hombre natural, el viejo hombre y el yo sean puestos a muerte día tras
día, para que la vida de Cristo sea liberada, dispensada y multiplicada por
medio de nosotros, hasta que seamos conformados a Su muerte en nuestra
experiencia, vivamos Su vida, glorifiquemos al Padre, atraigamos a las personas
a Cristo y venzamos al mundo y a Satanás.
Versículos
clave
Romanos 6:3–6; Romanos
8:28–29; Gálatas 2:20; Juan 12:24–25, 28, 31–32; 2 Corintios 4:10–12, 16;
Filipenses 3:10; Mateo 16:24; Hebreos 2:14.
*Consulte el Curso de
Capacitación de Verano de abril de 2026, Tema general: Creyentes, Capítulo
diez: La conformación en la muerte de Cristo y el logro de su magnífica
resurrección.
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