La verdadera esencia de todas las buenas obras cristianas — Las buenas
obras según el concepto de Pablo
Según Colosenses 1:10, las “buenas obras” de las que habla Pablo no son simplemente hacer cosas
buenas, comportarse moralmente bien, servir con celo o realizar actividades
religiosas. La verdadera esencia de las buenas obras cristianas es Cristo mismo
vivido desde nuestro interior: vivir a Cristo, hacer crecer a Cristo, expresar
a Cristo y multiplicar a Cristo.
En Estudio-vida de Colosenses, Witness Lee señala que el “fruto” de Colosenses 1:10 se refiere a vivir a
Cristo, hacer crecer a Cristo, expresar a Cristo y multiplicar a Cristo en
todas las cosas. Ésta es “la
verdadera esencia de todas las buenas obras cristianas” y es lo que Pablo tenía en mente con respecto a las
buenas obras.
I.
Tabla general integrada
|
Aspecto
espiritual |
Las
“buenas obras” según el concepto de Pablo |
Base
bíblica |
Carga
ministerial de Witness Lee |
Realidad
espiritual y aplicación |
|
1. Definición central |
La verdadera esencia de las buenas obras no es simplemente “hacer el bien”, sino “vivir
a Cristo”. |
Col. 1:10; Fil. 1:21 |
El “fruto” de Col. 1:10 significa vivir a
Cristo, hacer crecer a Cristo, expresar a Cristo y multiplicar a Cristo en
todas las cosas. Ésta es la verdadera esencia de todas las buenas
obras cristianas. |
La pregunta no es solamente: “¿Cuántas
cosas buenas he hecho?”, sino: “¿Es esto Cristo viviendo a través de mí, o
simplemente mi bondad natural?” |
|
2. Comienzo—Conocer la voluntad de Dios |
Las buenas
obras comienzan con conocer la voluntad de Dios, no con el celo natural. |
Col. 1:9; Ef. 1:5, 9, 11 |
La “voluntad de
Dios” en Col.
1:9 se refiere especialmente a la voluntad de Dios con respecto a Cristo y
Su economía, no simplemente a decisiones acerca de nuestras
circunstancias diarias. |
La voluntad de
Dios no
consiste primero en que “hagamos muchas cosas para Él”, sino en que seamos
llenos de Cristo y tomemos a Cristo como nuestra vida y persona. |
|
3. El camino—Andar como es digno del Señor |
Las buenas
obras deben proceder de una vida que sea digna del Señor. |
Col. 1:10 |
“Andar como es
digno del Señor” significa agradarle
en todo; andar dignamente delante del Señor es vivir a Cristo. |
No imitamos a
Cristo solamente de manera exterior; permitimos que Cristo sea nuestra vida y nuestra persona
interiormente. |
|
4. Norma suprema—Agradarle en todo |
La norma de las
buenas obras no es la aprobación humana, sino el agrado del
Señor. |
Col. 1:10; Mt. 3:17; 17:5 |
El Padre
declaró dos veces acerca del Hijo: “Éste es Mi Hijo, el Amado, en quien tengo
complacencia”. Nada agrada más al Padre que que vivamos a Cristo. |
No debemos
preguntar solamente: “¿Es esto bueno?”, sino: “¿Esto agrada al Señor? ¿Cristo está siendo vivido en este asunto?” |
|
5. Fuente interior—Cristo como vida |
Las buenas
obras no
son productos de la vida natural, sino el fluir de
la vida de Cristo. |
Col. 3:4; Jn. 14:6; Fil.
1:21 |
Cristo no
solamente nos ayuda a hacer buenas obras; Cristo mismo es la fuente interior de todas las buenas obras genuinas. |
No dependemos
del celo, capacidad, personalidad o cultivo propio naturales. Decimos: “Señor, yo no puedo, pero Tú puedes. Vive
Tú mismo en mí.” |
|
6. Posición interior—Cristo como nuestra persona |
No solamente
permitimos que Cristo nos “ayude”; tomamos a Cristo como nuestra persona. |
Gá. 2:20; Col. 3:10–11 |
Witness Lee
recalca que Cristo debe ser nuestra vida
y nuestra persona. |
Al tomar
decisiones, relacionarnos, servir, hablar y pastorear, no actuamos simplemente
según “lo que yo quiero”, sino según el sentir y la dirección de Cristo en
nuestro interior. |
|
7. Primer aspecto—Vivir a Cristo |
Las buenas
obras comienzan con Cristo siendo vivido en nuestra vida diaria. |
Fil. 1:21; Gá. 2:20 |
El “fruto”
incluye primero vivir a Cristo en
todas las cosas. |
En la familia,
en la iglesia, en el servicio y en nuestras relaciones no intentamos
simplemente “ser buenos cristianos”; dejamos
que Cristo sea nuestro vivir. |
|
8. Segundo aspecto—Hacer crecer a Cristo |
Las buenas
obras no
son acciones aisladas, sino el resultado de que
Cristo crezca continuamente en nosotros. |
Col. 1:10; 2:19; Ef. 4:15 |
El llevar fruto
está relacionado con crecer mediante
el conocimiento vivo de Dios. |
Crecer no significa simplemente
acumular conocimiento o actividades religiosas; significa
que Cristo gana más terreno y tiene
más lugar en nosotros. |
|
9. Tercer aspecto—Expresar a Cristo |
Las buenas
obras son Cristo en nosotros siendo expresado por medio de nosotros. |
2 Co. 4:7, 10–11; Fil.
2:15–16 |
Las buenas
obras genuinas no son la exhibición de virtudes naturales, sino
Cristo manifestado a través del vaso
de barro. |
Las personas no
deben simplemente ver nuestra humildad, mansedumbre o paciencia; por medio de
ellas deben tocar a Cristo mismo. |
|
10. Cuarto aspecto—Multiplicar a Cristo |
Las buenas
obras finalmente resultan en que Cristo sea multiplicado en otros. |
Jn. 12:24; 15:5, 16; Mt.
28:19 |
Llevar fruto
también incluye multiplicar a Cristo;
las riquezas de la vida interior fluyen a otros para que reciban a Cristo
como vida. |
Predicar el
evangelio, pastorear, alimentar, perfeccionar y profetizar no son simplemente
actividades para aumentar números, sino para ministrar a Cristo en otros. |
|
11. Buenas obras vs. bondad natural |
La bondad
natural puede ser “yo hago”; las buenas obras genuinas son Cristo haciendo. |
Mt. 7:21–23; Jn. 15:5 |
Una persona
puede ser humilde, amable, generosa o celosa y, sin embargo, no vivir por
Cristo. |
La bondad natural ≠ el bien espiritual. El bien
espiritual es la expresión de la vida de Cristo. |
|
12. Buenas obras vs. obra religiosa |
La obra
religiosa enfatiza “hacer algo para el Señor”; las buenas obras de Pablo
enfatizan permitir que el Señor haga
algo por medio de nosotros. |
Mt. 7:21; Jn. 15:4–5 |
Cristo no sólo
es el centro de la voluntad de Dios; Él es también la realidad de nuestro
andar y de todas nuestras buenas obras genuinas. |
Lo importante no es “¿Cuánto he hecho para el Señor?”,
sino “¿Cuánto de lo que he
hecho ha sido hecho por el Señor mediante mí?” |
|
13. Buenas obras y gozo |
Quien vive a
Cristo experimenta verdadero gozo. |
Fil. 4:4; Jn. 15:11 |
Witness Lee
señala que la humildad o mansedumbre naturales pueden no producir gozo; pero
cuando tomamos a Cristo como vida y persona y vivimos a Cristo,
experimentamos verdadero gozo. |
La obra cristiana más gozosa no consiste en obligarnos a hacer el bien, sino
en disfrutar, experimentar y vivir a Cristo. |
|
14. Buenas obras y conocer a Dios |
Las buenas
obras están relacionadas con nuestro crecimiento en vida, y el crecimiento
produce más fruto genuino. |
Col. 1:10; Jn. 17:3 |
Conocer a Dios
no es solamente conocimiento mental; es un conocimiento vivo de Dios en el espíritu. |
Cuanto más
conocemos al Señor, más lo vivimos; cuanto más lo vivimos, más crecemos;
cuanto más crecemos, más fruto llevamos. |
|
15. Buenas obras y llevar fruto |
Las buenas
obras no son algo añadido exteriormente a nuestra vida cristiana; son el
desbordamiento de las riquezas de la vida. |
Jn. 15:4–5, 16; Gá.
5:22–23 |
Llevar fruto es
el desbordamiento de la abundancia de la vida interior. El fluir de vida
lleva vida a otros. |
Vida → riquezas → desbordamiento
→ fruto. El verdadero
servicio comienza no con trabajar, sino con recibir la abundancia
de vida. |
|
16. Buenas obras y amar al Señor |
Amar al Señor
hace que seamos llenos de Él; estar llenos de Él hace que Cristo fluya por
medio de nosotros. |
Jn. 21:15–17; 14:21;
15:9–10 |
Cuando amamos
al Señor, somos llenos de Él; este llenarnos interiormente fluye luego por
medio de nosotros. |
Amar al Señor → disfrutar al Señor → ser
llenos del Señor → vivir al Señor → ministrar al Señor →
multiplicar al Señor. |
|
17. Buenas obras y pastoreo |
Alimentar y
pastorear las ovejas significa ministrar a Cristo en las personas. |
Jn. 21:15–17; 1 P. 5:2 |
El encargo del
Señor a Pedro no fue simplemente “trabajar”, sino alimentar Sus corderos y pastorear Sus ovejas.
El amor al Señor es la motivación interior del pastoreo. |
El verdadero
pastoreo no sólo resuelve los problemas de las personas; ministra a Cristo en su vida. |
|
18. Buenas obras y la vida del Cuerpo |
Cristo es
expresado por medio de Sus muchos miembros, produciendo una expresión
corporativa. |
1 Co. 12:12, 27; Ef.
4:15–16 |
Los creyentes
son miembros de Cristo, formados juntamente como el Cuerpo en la vida divina;
las riquezas de Cristo son expresadas por medio de los miembros. |
Las buenas
obras no
son logros heroicos individuales, sino que se
realizan en el Cuerpo, en
coordinación y en suministro mutuo. |
|
19. Resultado—Cristo expresado |
El resultado
final de las buenas obras no es la gloria humana, sino que Cristo sea
expresado. |
2 Co. 4:10–11; Fil. 1:20 |
Nuestro vivir y
nuestra obra deben hacer que Cristo sea magnificado en nosotros. |
Si la obra se
completa pero las personas sólo ven “a mí”, hemos perdido el concepto de
Pablo. Si las personas tocan a Cristo,
hay verdadero fruto. |
|
20. Resultado final—Dios glorificado |
La expresión y
multiplicación de Cristo finalmente resultan en la gloria del Padre. |
Jn. 15:8; Mt. 5:16 |
El fruto es el
desbordamiento de la vida interior, que lleva vida a otros y glorifica al
Padre. |
No para nuestra reputación espiritual, sino
para que Cristo sea expresado, el Cuerpo sea edificado y el Padre sea
glorificado. |
II.
La secuencia espiritual de las “buenas obras”
Colosenses 1:9–11 nos presenta una secuencia muy completa acerca de la
vida cristiana y de las buenas obras:
|
Secuencia |
Colosenses
1:9–11 |
Significado
espiritual |
|
1. Conocer la voluntad de Dios |
“Llenos del
pleno conocimiento de Su voluntad” |
Ver que la
voluntad eterna de Dios está centrada en Cristo y Su economía. |
|
2. Andar como es digno del Señor |
“Andar como es
digno del Señor, para agradarle en todo” |
Tomar a Cristo
como nuestra vida y persona en nuestro vivir diario. |
|
3. Llevar fruto en toda buena obra |
“Llevando fruto
en toda buena obra” |
Vivir a Cristo,
hacer crecer a Cristo, expresar a Cristo y multiplicar a Cristo. |
|
4. Crecer mediante el pleno conocimiento de Dios |
“Creciendo por
el pleno conocimiento de Dios” |
Tener un
conocimiento vivo de Dios en el espíritu, resultando en crecimiento en vida. |
|
5. Ser fortalecidos con todo poder |
“Fortalecidos
con todo poder, conforme a la potencia de Su gloria” |
Cristo llega a
ser el poder interior que nos capacita para vivir esta clase de vida. |
|
6. Perseverar con gozo |
Col. 1:11 |
La vida divina
se expresa en perseverancia, longanimidad y gozo. |
Por tanto, Colosenses 1:9–11 puede resumirse así:
Conocer la voluntad
de Dios → tomar a Cristo como
vida y persona → andar como es digno del Señor
→ vivir a Cristo →
hacer crecer a Cristo → expresar a Cristo → multiplicar a Cristo →
llevar fruto → crecer en vida → glorificar a Dios
III.
El “bien” natural vs. las buenas obras según el concepto de Pablo
|
Concepto
natural de “hacer el bien” |
Buenas
obras según el concepto de Pablo |
|
Yo hago cosas buenas. |
Cristo hace las cosas por medio de mí. |
|
Tengo un buen comportamiento. |
Cristo es vivido por medio de mí. |
|
Soy humilde. |
Cristo es mi humildad. |
|
Soy manso. |
Cristo es mi mansedumbre. |
|
Soy amoroso. |
Cristo es mi amor. |
|
Soy celoso. |
Cristo es mi celo. |
|
Hago muchas cosas para el Señor. |
El Señor hace lo que desea por medio de mí. |
|
Cuanto más trabajo, mejor. |
Cuanto más Cristo sea expresado, mejor. |
|
Recibo elogios humanos. |
Agradar al Señor. |
|
Me mejoro a mí mismo. |
Permito que Cristo crezca en mí. |
|
Ayudo a las personas. |
Ministro a Cristo en las personas. |
|
Aumento las actividades religiosas. |
Multiplico a Cristo y edifico el Cuerpo de Cristo. |
|
Mi logro. |
La expresión de Cristo. |
|
Mi gloria. |
La gloria de Dios. |
Por tanto, la distinción más importante puede expresarse así:
La pregunta
acerca del “buen comportamiento” es: ¿Qué he hecho?
La pregunta acerca de las “buenas
obras” es: ¿Quién lo ha hecho?
La respuesta de Pablo es: Las buenas
obras genuinas son Cristo mismo haciendo Su obra por medio de mí.
IV.
Los cuatro aspectos de Cristo como contenido de las buenas obras
La explicación de Witness Lee acerca de “llevar fruto” es
especialmente significativa. Podemos resumirla en cuatro aspectos:
|
Etapa |
Contenido |
Pregunta
clave |
Resultado |
|
1. Vivir a Cristo |
Cristo viviendo |
¿Está Cristo viviendo en mí? |
Cristo llega a
ser nuestro vivir. |
|
2. Hacer crecer a Cristo |
Cristo
creciendo |
¿Está Cristo aumentando en mí? |
Cristo gana más
terreno en nosotros. |
|
3. Expresar a Cristo |
Cristo
expresado |
¿A quién tocan otros por medio de mí? |
Otros ven y
tocan a Cristo. |
|
4. Multiplicar a Cristo |
Cristo
multiplicado |
¿Está Cristo siendo ministrado en otros por medio de
mí? |
Cristo es multiplicado
como vida en otros. |
Por tanto:
Vivir a Cristo → Hacer crecer a Cristo →
Expresar a Cristo → Multiplicar a Cristo
Estas no son cuatro clases independientes de
buenas obras. Son cuatro aspectos del mismo Cristo como vida, que se mueve
desde nuestro interior hacia el exterior.
V.
La fórmula de las buenas obras según el concepto de Pablo
Esta realidad espiritual puede expresarse de la
siguiente manera:
Cristo
como vida + Cristo como nuestra persona
↓
Vivir
a Cristo
↓
Hacer
crecer a Cristo
↓
Expresar
a Cristo
↓
Multiplicar
a Cristo
↓
Llevar
fruto
↓
Edificar
el Cuerpo de Cristo
↓
El
Padre glorificado
Esto revela un principio muy importante:
Las buenas obras no son algo añadido fuera
de la vida divina; las buenas obras son el “desbordamiento” del crecimiento y
las riquezas de la vida divina.
El principio de la vid en
Juan 15 lo ilustra perfectamente. Los pámpanos no
trabajan independientemente para fabricar fruto. Más bien, permanecen en la
vid, reciben el suministro de vida y llevan fruto como el desbordamiento
natural de la vida de la vid.
Por tanto, las verdaderas buenas obras
cristianas no son principalmente algo que se “produce mediante
esfuerzo”, sino algo que se “vive”.
VI.
Un equilibrio crucial
Aquí necesitamos mantener un equilibrio muy
importante:
No
se trata de “no hacer buenas obras”; se trata de “no hacer buenas obras aparte
de Cristo”.
La Biblia ciertamente nos llama a realizar
buenas obras:
Efesios 2:10 —
fuimos creados en Cristo Jesús para buenas obras.
Tito 3:8 — los creyentes deben ocuparse en buenas obras.
Mateo 5:16 —
los hombres deben ver nuestras buenas obras y
glorificar a nuestro Padre que está en los cielos.
Por tanto, el asunto no es si debemos hacer buenas
obras. El asunto es:
¿Cuál es la fuente, esencia, contenido, medio y meta de esas
buenas obras?
La respuesta de Pablo es:
|
Aspecto |
Respuesta
de Pablo |
|
Fuente |
La vida de
Cristo |
|
Esencia |
Cristo mismo |
|
Contenido |
Vivir a Cristo,
hacer crecer a Cristo, expresar a Cristo y multiplicar a Cristo |
|
Medio |
Permanecer en
Cristo y disfrutar a Cristo |
|
Resultado |
Fruto de vida |
|
Meta |
Cristo
expresado, el Cuerpo edificado y el Padre glorificado |
VII.
La línea espiritual más importante
La transformación de “hacer buenas obras” a
“vivir a Cristo”
Ésta es la transformación más importante en
este tema.
No simplemente:
Veo una necesidad → trato de hacer algo bueno →
realizo un servicio.
Sino:
Contacto al Señor → disfruto al Señor → permito
que el Señor viva en mí → Cristo fluye por
medio de mí → llevo fruto → otros reciben a Cristo → el
Cuerpo es edificado → el Padre es glorificado.
Por tanto:
La verdadera
esencia de todas las buenas obras cristianas no es
simplemente “la bondad”, sino Cristo; no es
simplemente “la obra”, sino el desbordamiento de la vida.
VIII.
Panorama de los versículos relacionados
|
Escritura |
Relación
con “las buenas obras según el concepto de Pablo” |
|
Col. 1:9–11 |
Pasaje central:
conocer la voluntad de Dios → andar como es digno → llevar fruto → crecer en
vida. |
|
Fil. 1:21 |
“Porque para mí
el vivir es Cristo” — la realidad interior de las buenas obras. |
|
Gá. 2:20 |
“Ya no vivo yo,
mas vive Cristo en mí” — el principio de vida de las buenas obras. |
|
Gá. 1:15–16 |
Dios tuvo a
bien revelar a Su Hijo en Pablo — Cristo como centro de la revelación y de la
obra de Dios. |
|
Mt. 3:17 |
El deleite del
Padre en el Hijo — Cristo es el centro de aquello que agrada a Dios. |
|
Mt. 17:5 |
“Éste es Mi
Hijo, el Amado, en quien tengo complacencia” — la norma suprema para agradar
a Dios. |
|
Jn. 15:4–5 |
Permanecer en
Cristo es el camino para llevar fruto — la fuente de las buenas obras
genuinas. |
|
Jn. 15:8 |
Llevar mucho
fruto glorifica al Padre — el propósito final de las buenas obras. |
|
Jn. 15:16 |
Ser designados
para llevar fruto y que nuestro fruto permanezca — la multiplicación de
Cristo. |
|
2 Co. 4:7, 10–11 |
El tesoro en
vasos de barro — Cristo expresado mediante vasos humanos. |
|
Ef. 4:15–16 |
Asirnos de la
Cabeza y crecer en Él — el Cuerpo es edificado mediante el suministro de cada
miembro. |
|
Jn. 21:15–17 |
Amar al Señor y
alimentar Sus ovejas — la expresión práctica de las buenas obras en el
pastoreo. |
|
Ef. 2:10 |
Somos hechura
de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras — la preparación y el
propósito divinos de las buenas obras. |
IX.
Conclusión final
Las “buenas obras” según el concepto de
Pablo no están basadas en virtudes naturales, ni en celo religioso, ni se miden
por la cantidad de trabajo exterior realizado. Están basadas en Cristo mismo.
Cristo es la fuente, el contenido, la
esencia, el medio y la meta de las verdaderas buenas obras.
Por tanto, “llevar fruto en toda buena obra”
en Colosenses 1:10 significa
realmente:
En todas las cosas, vivir a Cristo; permitir
que Cristo crezca en nosotros; dejar que Cristo sea expresado por medio de
nosotros; y permitir que Cristo sea multiplicado en otros por medio de
nosotros.
Ésta es la verdadera esencia de todas las
buenas obras cristianas y lo que Pablo tenía en mente con respecto a las buenas
obras.
Una
frase para profetizar
“Las buenas obras
genuinas no se miden por cuánto hemos hecho para Cristo,
sino por cuánto Cristo ha sido vivido por medio de nosotros;
no son simplemente buenas obras naturales, sino el
desbordamiento de Cristo como vida: vivir a Cristo, hacer crecer a Cristo,
expresar a Cristo y multiplicar a Cristo, hasta que el Cuerpo sea edificado y
el Padre sea glorificado.”
*Consulte el tema general
de la capacitación de verano de abril de 2026: Creyentes, Capítulo Siete:
Vasos, granos de trigo y ramas de la vid que reciben misericordia y honor.
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